La actual competitividad del mercado obliga a las empresas a diferenciarse unas de otras en base a la cualificación de su capital humano y en el grado de satisfacción de las necesidades de sus clientes.
La implantación e integración de los sistemas de gestión de Prevención, Calidad y Medio Ambiente se ha convertido en un requisito básico para las compañías que quieran competir en un mercado cada vez más exigente y globalizado.
La adaptación a las cada vez más estrictas legislaciones va ligada a la necesidad de implantar programas para prevenir y evitar riesgos laborales, sistemas de control de calidad y adecuación a la normativa medioambiental.