Las aplicaciones en medicina de innovadores sistemas de luz -cuerpo doctrinal de la Fotomedicina- entre los que se encuentra el láser, la luz intensa pulsada, la luz emitida por diodos y otras fuentes de energía fotónica artificiales incluidas en la fototerapia, al ser de uso cada vez más frecuente se han convertido en herramientas habituales en la práctica diaria de casi todas las especialidades médicas.
Esta demanda no se ha visto acompañada de una oferta paralela de formación estructurada y académica. El médico usuario, con básicos conocimientos sobre una tecnología compleja que requiere integración de conceptos físicos y médicos, se ve abocado a la utilización de sistemas complicados de una forma automática, muchas veces limitada a instrucciones o manuales que ha recibido de las empresas fabricantes de estos equipos.